Supongo que llega un momento en el que hay tanto ruido entre dos personas,
que al final una de ellas decide alejarse un poco para volver al silencio, a la tranquilidad.
Lo malo es que, a veces, cuando regresas, no sólo es el ruido quien ha desaparecido.
Y adiós tranquilidad.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
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