sábado, 21 de septiembre de 2013

Todos los días de mi vida.

Para enamorarte de alguien hace falta mucho más que todo aquello de lo que hablan los libros, mucho más que romanticismo y poesía, mucho más que los típicos tópicos de París, cena y velas, hace falta mucho más que una adorable sonrisa, que una constelación de lunares por la que perderse, que una piel tan suave como para poder dormir sobre ella. Hace falta mucho más que risas y mucho más que rosas, mucho más que palabras bonitas y mucho más que "parasiempres".
Para enamorarte de verdad, un amor de esos que dura toda la vida, más que lo bueno, hace falta todo lo malo. Y cuando digo todo, es todo. Hacen falta discusiones, hacen falta manías, cabezonerías, gritos, lágrimas, celos, impotencia... Hace falta pasar del cielo al infierno en un segundo. Hace falta ser capaz de aguantar cualquier cosa por amor, de luchar. Y aún así, a pesar de todo lo malo, hace falta conseguir que todo eso te parezca lo más maravilloso del mundo sólo por seguir teniendo al lado a la persona que quieres.
Hace falta enamorarte incluso de lo malo, para ser capaz de apreciar verdaderamente todo lo bueno; y hace falta vivir con miedo de perderlo. Porque ya sabéis, que el hombre, no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y una vez que lo ha perdido es cuando desearía volver a tener otra vez todo lo malo, con tal de poder disfrutar también de lo bueno.
Supongo que a la hora de la verdad nada es tan malo si lo vives al lado de aquella persona que convierte todas las pequeñas imperfecciones en una gran perfección. Y es entonces, cuando te das cuenta que da igual hacia qué lado tienda la balanza porque sabes que has encontrado a tu persona perfecta. Tú eres mi persona perfecta 30#.

"En la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida."

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